Esta obra es una oda a la delicadeza y al diseño contemporáneo, donde el arte sale del cuadro gracias a su impresionante efecto de textura en relieve. Las flores blancas, esculpidas visualmente sobre el lienzo, crean un juego de luces y sombras que cambia según la iluminación de la estancia.
Con un fondo en tono crema suave y sutiles destellos dorados en el centro de los pétalos, este díptico aporta una sensación de lujo discreto y serenidad. Es la elección maestra para quienes buscan una decoración minimalista que no pase desapercibida, aportando volumen y movimiento a las paredes.
Al predominar el blanco y el beige, estos cuadros ayudan a "abrir" el espacio y potenciar la claridad de cualquier habitación.
Medidas; 82x5x82 cm. Se venden por separado